lunes, 12 de agosto de 2013

Bar Kilowatio

BAR KILOWATIO

Cedeira (Concello de Cedeira)

Hoy toca viaje a la zona de Ferrolterra a ver el Cabo Ortegal y la ría de Cedeira. Se trata de una zona que pasa desapercibida pero, a poco que se visite, fácilmente se enamora uno de ella.

Para llegar a Cedeira debes salirte de la Autovía del Cantabrico a la altura de Celeiro de Mariñans, tomando la salida con dirección a Burela/Viveiro. Sin dejar esa carretera, pasas O Vicedo y ya entras en la provincia de A Coruña, donde a pocos kilometros de Santa Marta de Ortigueira, se encuentra Cedeira.



Cedeira es una villa marinera pero que cada vez tiene un mayor número de turistas. Es célebre porque su lonja es la que subasta el mayor volumen de percebe de todo el país y, como no, por su Fiesta del Percebe.

Para comer existen múltiples opciones, depende de lo que cada uno se quiera gastar y con pesacado y marisco de mucha calidad. Sin embargo, hay un pequeño bar donde, sin lujos, puedes disfrutar de la manera más informal de dos delicias de Cedeira: el maraxo (un tiburón pequeño) y los calamares. Este sitio, es el bar kilowatio, nuestro destino de hoy.

Se trata de un pequeño bar, la típica taberna marinera, con muy poco espacio (20-25 presonas) y sin casi sitio para sentarse, todo lo más, un par de mesas altas y repisas para apoyar las raciones y algún taburete suelto. No busques manteles, ni cubiertos, ni tan siquiera vinos de renombre. Es un sitio para pelearte codo con codo con otros clientes para pedir las raciones para, eso si, disfrutar como un enano cuando las comes. 


Éramos 4 personas, y ya íbamos advertidos del tamaño de las raciones, así que pedimos dos raciones para las cuatro personas, más una botella de vino de la tierra. Suficiente. La ración de marraxo era enorme e iba acompañado por patatas. Lo cierto es que el marraxo no es una comida muy típica de muchas zonas, por lo que de entrada a muchos les da reparo pedirlo, no vaya a ser que no les guste. Sin embargo, es toda una sorpresa por su sabor. A todos nos encantó, es más su textura es más bien parecida al pollo, al ser fibroso, por lo que llena bastante, y su sabor es muy diferente al del pescado Muy muy recomendado.

También pedimos una de calamares a la romana. La ración también era de considerable tamaño. El calamar venía limpio y perfectamente troceado en láminas, y con un rebozado espectacular. Exquisito. Muy muy recomendado.

Aunque el bar no tiene mas que 7 u 8 tapas (marraxo, calamares, pinchos morunos, croquetas, raxo, zorza, cordón bleu...) , la verdad es que merece la pena ir y probarlas todas porque es una cocina muy casera y de calidad.

El precio, increíble  no llegamos a los 32 euros entre los 4. La ración de maraxo 12€, la de calamares 16€. Si vais 2 personas y quereis probar varias cosas, pedir medias raciones ya que son muy grandes.

En resumen. Buen sitio para ir a tapear marraxo y calamares de la zona, a un precio muy muy económico. Vamos, lo que se dice bueno, bonito y barato. Repetiremos si o si.

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Nueva visita Junio 2015 y todo sigue igual, sitio de confianza

Calamares a la romana
Marraxo

Raxo

sábado, 10 de agosto de 2013

Merendero La Casina

MERENDERO LA CASINA


Gijón (Concejo de Gijón)
Web
Teléfono: 985372680


Llega el buen tiempo y lo que más apetece son comidas informales, casi de improvisto, con los amigos y en sitios al aire libre. Para esto, Gijón dispone en sus afueras de infinidad de merenderos, de los de toda la vida, donde uno puede darse el gusto de comerse unas tapas y tomarse unas sidras sin gastar mucho.

El destino de hoy es un merendero que es todo un clásico en la ciudad, La Casina


Es un sitio peculiar porque los camareros no van a las mesas, tienes que ir tú a la barra y hacer el pedido. Y cuando esté listo, si estás en el local o en las tres o cuatro mesas de la puerta, te lo llevan ellos. Si no, tienes que estar tú pendiente e ir a por ellas, además de poner la mesa.  En cualquier caso, no es algo criticable, tiene su encanto y cuando vas con gente hasta le da el toque ese de la informalidad de las comidas en plena naturaleza donde uno tiene que gestionárselo todo.


El día que fuimos, no teníamos especialmente hambre, así que pedimos tres tapas para salir del apaño. De entrada unas patatas tres salsas, para meter algo sólido al cuerpo y que la sidra no se nos subiese mucho. Muy buena ración, salsas caseras, nada de bote, las patatas eran de verdad, no de esas congeladas que les da por poner a muchos locales. Muy bueno, de las mejores alioli que comimos en mucho tiempo.


Detrás una tortilla de patata. Para nuestro gusto, algo insípida, aunque también es verdad que después de unas patatas bravas o alioli, el sentido del gusto se resiente. No obstante, buen tamaño, buena presentación y jugosa. Quizás un poco más de sal o cebollla/ajo, le daría más sabor. Aunque ya se sabe, para gustos...


Por último, una de pollo al ajillo. Ración muy abundante, con buenos trozos de pollo, nada aceitosa y acompañada de patatas. Muy rica

Por último, por todas estas tapas, mas el pan, la sidra, y una botella grande agua, mas tres cafés, 31 €. Muy bien.

En resumen, La Casina es un merendero ideal para ir a picar unas tapas en grupo, acompañadas de unas sidras , todo ello de la manera más informal posible y sin prisas. De los merenderos más baratos de Gijón

viernes, 9 de agosto de 2013

Tapería O Peirao

TAPERÍA O PEIRAO
Panxón (Concello de Nigrán)

La comarca del Val Miñor, situada al sur de Vigo, es una zona turística con una creciente afluencia de visitantes que ya no sólo disfrutan de sus playas (Praia América, Praia de Panxón, Praia de Patos...), sino que también hace lo propio con su gastronomía.

Para llegar hasta Panxón puedes ir por la autopista que pasa por Vigo en dirección a Baiona, saliendo a la altura de A Ramallosa. Por otro lado, si prefieres ir con más tranquilidad disfrutando del paisaje, puedes ir por la antigua nacional Vigo-Baiona, cogiendo el desvío hacia Panxón al poco de entrar en el Concello de Nigrán.


Panxón es un pequeño poblado marinero que, durante los últimos años, se ha convertido en el lugar de veraneo de muchos vigueses, por su proximidad a la urbe olívica y a la villa de veraneo gallego por excelencia: Baiona. 

En pleno muelle, justo al lado de la Playa de Panxón hay varios bares y restaurantes con terraza para comer. Nosotros nos decantamos por ir al restaurante O Peirao, del que teníamos buenas referencias. Como era día de playa, decidimos picar unas tapas en lugar de pedir cada uno un plato.


Pedimos dos tortillas, una con cebolla y otra con ella, para dar respuesta a todos los gustos de los 10 que éramos. Buena ración y buena tortilla, especialmente la de cebolla, porque sin ella pierde mucho.


Detrás, 3 raciones de calamares a la romana. Buen rebozado, buen sabor y una ración de tamaño normal. De lo que mas nos gustó.


También dos raciones de croquetas, muy buenas, caseras, con rebozado en su punto y un relleno muy cremoso.


Además dos raciones de parrochina (jurelos), muy frescas y que estaban exquisitas




Y, finalmente, dos raciones de pimientos de Padrón, algo que nunca falla en Galicia en estas fechas. 

Al final, todas estas raciones, mas dos botellas grandes de agua, más 4 refrescos, 2 cervezas y una jarra de vino, solo 64 euros. Regalado

Si estás en esta  zona, y quieres picar algo de manera informal, con buena calidad y a buen precio, este es un buen sitio. Además está a unos 40 m de la playa.

lunes, 5 de agosto de 2013

Restaurante A Muralha de Caminha

RESTAURANTE A MURALHA DE CAMINHA

Caminha (Municipio de Caminha) PORTUGAL
Página webhttp://www.muralhadecaminha.com/
Desde La Guía Mikikín abrimos fronteras y, aprovechando la época estival, nos vamos hasta la vecina Portugal a indagar en su gastronomía. Nuestro destino hoy es la villa fronteriza de Caminha, en plena desembocadura del río Miño.

Para llegar a Caminha puedes hacerlo cogiendo un ferry en A Guarda o, pasando a Portugal por un puente desde el Concello de Tomiño, dirección a Melgaço, y desde ahí a Caminha. Otra opción es entrar por la Autopista que une Vigo con Valença do Minho, y desde ahí llegar a nuestro destino. En fin, opciones mil.


Caminha es una villa histórica lusa, amurallada en tiempos de las contiendas bélicas de las coronas castellana y portuguesa. Hoy en día se ha convertido en una localidad eminentemente turística aunque, todo sea dicho, los servicios que ofrece distan mucho de lo que es una villa turística al otro lado del Miño. Eso si, sigue siendo muy barata.



Para comer en Caminha hay una amplia oferta de sitios, sin embargo por eso de la intuición y aquello del amor a primera vista nos quedamos prendados con un restaurante nuevo, situado justo frente al Minho y a la muralla, que tenía muy buena pinta. Encima el aparcamiento estaba situado justo frente a nosotros. Y para más comodidad, con un sol de los de caerse los pájaros, tuvimos la opción de comer en una terraza, bajo unas parras y con el viento del atlántico refrescando. De lujo.




De entrada, como es costumbre en Portugal, la casa te pone unos aperitivos que, aunque los cobra, siempre se agradecen por eso de ir picando algo mientras espera a que le lleguen los platos más contundentes. En este caso nos pusieron la mítica mantequilla de untar, la crema de queso y el paté de sardina. Todo ello acompañado con una cesta donde podíamos encontrar diferentes tipos de pan: trigo, maíz...




Además, también nos pusieron aperitivos calientes, unos bueñuelos de bacalao y una especie de empanadillas de carne, todo muy bueno.




Detrás, íbamos a probar el plato nacional portugués: el bacalao. Este local, tenía varias especialidades de bacalao: a la brasa, el muralha... Nosotros decidimos probar el bacalao muralha, que es el especial de la casa. Pedimos una ración y, visto lo que nos pusieron, podría decir que comen 2-3 personas con esa ración perfectamente. El bacalao estaba hecho al horno y recubierto por encima con una crema de marisco con gambas peladas, y esto a su vez llevaba queso gratinado por encima. Todo ello iba acompañado por un puré de patata gratinado y aceitunas negras. Sublime. Muy muy recomendado. 


El siguiente era media ración de bacalao al millo, o algo así, no lo recuerdo bien, pero no era el bacalao a la brasa. Este bacalao iba al horno y lo acompañaba una salsa de cebolla, aceitunas negras, pimientos y unas patatas fritas con un corte ondulado. Estaba muy bueno, más jugoso que el anterior, pero me quedo con el sabor de antes. Muy recomendado.


Uno de nosotros pidió media ración de merluza al horno. Buena ración, con la merluza muy fresca, acompañada de una salsa y puré de verdura. 


Los postres en Portugal suelen ser un espectáculo. El primero era una tarta de fresas, muy rica, suave de sabor y para nada empalagosa. Muy buena.


Otro era el mousse de limón que, sorprendentemente, tenía forma de tarta. Excelente, fresca, con una base de galleta sobre la cual tenía un mousse de limón muy fino y esponjoso. Muy recomendada


Otro postre muy bueno, era el helado muralha, que consistia en dos bolas de helado casero de vainilla junto con una especie de brownie, todo recubierto de chocolate caliente. Muy bueno




A la hora de pagar, todo lo expuesto mas una botella de vinho verde, una de agua grande, y cuatro cafés, tocamos a 16 € por cabeza. muy buena relación calidad-precio y buen servicio. Volveremos fijo.


sábado, 3 de agosto de 2013

Bar Praia d´Abra

BAR PRAIA D´ABRA
Praia de Patos (Concello de Nigrán)

Hoy nos vamos a uno de los bares más clásicos del Concello de Nigrán, destino de muchos vigueses en el verano por su cantidad y calidad de playas. De entre todas ellas, la playa de Patos es muy famosa porque es una de las playas gallegas surferas de toda la vida, junto con Pantín.



Para llegar hasta ella, debes coger la carretera que lleva desde Vigo a Baiona, y no tiene pérdida. El bar Praia d´Abra, es fácil de localizar, porque se encuentra justo en frente de un gran aparcamiento sin asfaltar, situado en el margen izquierdo de la playa (la más rocosa y menos concurrida).

Se trata de un bar de los de toda la vida, pequeño, pero que ha sabido adaptarse a las avalanchas de clientes sin bajar un ápice la calidad de su producto. La parte de abajo tiene la barra del bar y unas cuantas mesas típicas de tasca. Pero cuando hace buen tiempo, dispone en la parte de arriba de una terraza, desde la que uno puede comer más fresco y con unas vistas a la playa de Patos y a las islas Cíes, insuperables.


De entrada pedimos una ración de pimientos de Padrón, los auténticos, no esas imitaciones que se gastan la mayoría de los bares fuera de Galicia. Como siempre, excelentes de sabor, y siempre alguno que pica escondido.


Detrás, una ración de calamares a la romana. El calamar no era muy grande de tamaño. Es más, a simple vista perfectamente podría haberse confundido con un chipirón. Sabor increible, muy tierno y con un rebozado muy fino. Excelente, muy recomendado.


A continuación una de pulpo y una de ensaladilla rusa. El pulpo era de tamaño pequeño, con unos raxos de menor diametro de los que uno está acostumbrado habitualmente. Sin embargo, de sabor iba sobradísimo, muy bueno y jugoso, nada de recalentado al microondas. 

La ensaladilla rusa era una ración grande, con mayonesa y aceite/vinagre para aliñar a gusto del consumidor. Patatas, zanahoria, guisantes, pimientos, atún y aceitunas, todo natural, nada de preparados precongelados. Para días de calor, buena decisión.

Por todo esto, mas una de croquetas que pedimos de entrante, 2 cervezas, 4 claras de limón, un litro y medio de agua, un vermú, un aquarius y cuatro cafés, 53 euros. Regalado.

En resumen, típico chiringuito de playa, donde puedes degustar producto de calidad a precios muy buenos, con la comodidad de poder comer cómodo en terraza y con el atuendo de playa. Buen servicio.




Bar O Loureiro

BAR O LOUREIRO
San Andrés de Teixido (Concello de Cedeira)

Hoy nos adentramos en la zona conocida como Cabo Ortegal, donde uno puede encontrarse con los mayores acantilados de la Europa continental y lo que fue venerado por los pueblos celtas como "la puerta del más allá".



San Andrés de Teixido es un santuario que se encuentra a medio camino de las villas marineras de Cedeira y Cariño. Para acceder hasta allí, lo más fácil es acceder desde Cedeira, en donde encontrarás numerosas indicaciones que te llevarán sin pérdida a este mágico rincón.

Una vez allí, te vas a encontrar con un pequeño pueblo que rodea al santuario y poco más. Eso si, unos 50 m frente a la puerta lateral de la iglesia, vas a encontrar un pequeño bar, que pasa completamente desapercibido. Se trata del Bar Loureiro, nuestro destino de hoy.

El bar no tiene nada del otro mundo, es el típico de pueblo, pequeño, con una gran barra y  cuatro mesas alineadas enfrente suya. No dispone de una carta, sino que estás a expensas de lo que te ofrezcan en la cocina. 


Lo primero que pedimos fueron unos pimientos de Padrón, todo un clásico en Galicia, y máxime en esta época. Muy buenos. Ración abundante, fritura en su punto  sin quemarlos, y con la sal gruesa y en su justa medida. 

 

Detrás pedimos una ensalada mixta, media ración de jurelos, una de albóndigas y una de raxo. La media de jurelos eran 4 unidades, de buen tamaño y muy probablemente del día. La ensalada, nada del otro mundo: tomate, lechuga, cebolla y aceitunas. Las albóndigas eran muy grandes, seis unidades con las que comían casi dos personas. Y el raxo, muy buena ración, muy abundante y bien adobado. 

Con dos cocacolas, dos botellas de litro y medio de agua, y cuatro cafés pagamos 36 euros. Regalado.

En resumen. Es un sitio donde, aprovechando la visita a la zona, lo cual recomiendo encarecidamente, puedes comer casero y productos de la zona, por un precio de risa. 



viernes, 2 de agosto de 2013

Restaurante El Ermitaño

RESTAURANTE EL ERMITAÑO



Benavente (Ayuntamiento de Benavente)

Hoy nos vamos hasta la provincia de Zamora, donde podemos encontrar uno de los primeras espadas de la cocina castellana. Su cocinero Pedro Mario goza de fama entre los entendidos de la materia y había que hacerle una vista para incluírla en nuestra guía. 

Para llegar hasta ella tienes que acceder desde la A-6, por la salida 259, y nada mas llegar a la primera rotonda, coger la primera salida y desde allí no tiene pérdida.




El sitio es grande, con un aparcamiento amplio y varios edificios, lo que ya da una idea de lo que nos vamos a encontrar. Lo que mas llama la atención es una pequeña ermita que hay a la entrada, de la que se deriva el nombre del negocio.

Al entrar uno se encuentra con un pequeño bar, un poco oscuro y de decoración muy castiza, desde el que se accede a la primera planta, donde tienen el comedor. Éste, se encuentra dividido en diversas salas, donde el comer se convierte en una celebración de lo más íntimo, lejos de ruidos y molestias que pueden causar otras mesas con niños.

Las salas son amplias, con buenas mesas, sillas cómodas, manteles y servilletas de tela, y mil y un detalles en la mesa. Muy sobrio y minucioso



De entrante la casa nos obsequió con un salmorejo de tomate con huevas de caviar. Mira que yo no soy de salmorejo, pero bueno, he de reconocer que estaba bueno. El contraste del caviar con el tomate y un buen aceite de oliva, es un manjar al que uno no puede decirle que no.



Detrás, pedimos de entrantes dos raciones de jamón ibérico de Guiluelo y dos de canutillos de cecina rellenos de hígado de pato semicocido con dulce de membrillo. El jamón ibérico estaba impresionante, buena ración, con un corte muy fino y acompañado de un pan tostado.



La ración de rollitos de cecina era abundante, con muy buena presentación y muy sabrosos. Lo cierto es que la combinación del salado de la cecina y el paté, junto con el punto dulce del membrillo, casa muy bien. Siempre la había comido con queso de cabra o sola con aceite, pero esta receta nueva, me convenció.



Detrás, cada uno pidió un plato. Uno de ellos fue el lomo de potro asado en sal de cecina, algo que recomendó encarecidamente el encargado de nuestra sala. Y vaya si acertó, aquello era manteca. La ración era de tamaño normal, con unos buenos lomos al punto, sin sangrar, con unas cebollinas glaseadas y una reducción de cerveza. Lo único malo es que quizás se echaba en falta una guarnición con unas patatas o unos pimientos. Muy bueno.



Otros pidieron un solomillo a la plancha al punto de sal. La ración era de tamaño normal, con un par de medallones, jugosos, sabrosos y muy tiernos. Todo ello acompañado de una guarnición de verduras. 



Para otros, la elección fue el lechazo. Al parecer tiene mucha tradición y fama en este local, así que tocaba probarlo. Yo no lo comí, pero los compañeros que si lo hicieron quedaron muy satisfechos, destacando su sabor, perfectamente equiparable al de locales tan afamados como los de Arévalo o Segovia.


Detrás, vinieron los postres. Uno de ellos era Mousse de cerezas picota,sorbete de cerezas picota, sopa de doble nata, bizcocho de cacao al vapor, virutas de chocolate negro y crispys de cereza.


Otro, Bizcocho de chocolate, cremoso de chocolate, panacota de almendra tierna, helado de almendra tierna, salsa de toffe y crujiente de galleta de cacao. Para mi, el mejor


Y finalmente  Yogur de oveja, con mousse de chocolate blanco  ensalada de melocotón al cardamomo, con gelatina líquida de limonada al tomillo y vainilla.

Al final, con cafés y demás, salimos a casi 40 euros por cabeza. Un precio ajustado a la calidad y al servicio que nos ofrecieron. No es un sitio para ir todos los días pero, si en alguna ocasión, uno quiere darse el gusto o un homenaje, merece la pena. Si no aprecias las mezclas de sabores y texturas, o quieres comer en cantidades industriales, no es tu sitio.