domingo, 23 de junio de 2013

Bar Casa Vilaronta

BAR CASA VILARONTA

 Ribadeo (Concello de Ribadeo) Lugo


Llega el buen tiempo y la guía mikikín aumenta su radio de acción. Hoy nos hemos acercado hasta la comunidad vecina, Galicia, y más concretamente a su primera villa nada más abandonar Asturias: Ribadeo.

Ribadeo es una villa turística que ha experimentado un boom turistico en las últimas dos décadas que la ha llevado a convertirse en un punto de referencia, no sólo de la mariña oriental lucense, sino también de la mariña occidental asturiana. Además tiene una peculiaridad que hace que los fines de semana se llene: su comercio abre los domingos por la mañana. Para llegar a Ribadeo debes coger la la autovia A-8 y, nada más entrar en Galicia, es el primer pueblo. 

Ribadeo es muy conocido por las tapas y los pinchos que acompañan gratuitamente el alterne a diario. Pero también lo es por un local donde, según cuentan los entendidos, se come el mejor pulpo a la gallega de todo Galicia. Ese es el Bar Casa Vilaronta, nuestro destino de hoy.




Se trata de una tasca típica gallega, muy pequeña, con apenas seis mesas muy pegadas dentro y, si el tiempo lo permite, un par de ellas fuera. Su éxito radica en una carta extremadamente corta (pulpo, calamares, chipirones, zorza, lacón y empanada) con producto 100% gallego y que dominan. Son raciones sencillas, sin muchos adornos ni presentaciones de lujo, pero con un sabor inmejorable. 

Normalmente, desde la una del mediodía tienen todo lleno y no reservan, así que si tienes suerte y encuentras una mesa libre, te ahorrarás la odisea de esperar mesa. En el caso de que esté lleno, habla con los dueños, que no son precisamente la alegría de la huerta, y te darán una hora para comer. Aunque luego esa hora puede alargarse considerablemente y darte las 4 de la tarde y aún no haber empezado a comer. En cualquier caso, si sucediese esto, tienes enfrente el Bar La Sifonería, con buen vino y muchas tapas y pinchos gratis para ir haciendo boca, o  de lo contrario es fácil que puedas llegar a agobiarte.


Como tardaban en sentarnos, desde la barra lo primero que pedimos fue el pulpo a la gallega y, como siempre, no fallamos. Espectacular, buenos trozos, con el punto de cocción justo , regados con un buen aceite de oliva y con su pimentón picante por encima espolvoreado. Ah, y sin esas patatas cocidas ridículas que en tantos sitios se empeñan en poner para hacer parecer más grande la ración. Junto con el del Bar de Suso, en la Playa de Patos (Nigrán, Pontevedra) el más rico que comí en mi vida.


Una vez sentados, ya acompañamos el pulpo con calamares y chipirones a la romana. En ambos casos, excelentes, aunque un escalón por encima los chipirones, limpios y troceados, y con un rebozado fino, de los que no les mata el sabor. Muy recomendados si eres fanático de ellos. Pedirlos es ir a tiro fijo por cantidad y calidad. Ojo con las raciones que son más bien abundantes.


Y para finalizar, el postre típico y yo diría que hasta mítico de este sitio: queso de tetilla, con membrillo y nueces. La verdad es que lo pedimos casi por obligación, pues el flan se había terminado, pero bien que nos gustó.

Al final fuimos a pagar y de risa. Las raciones de pulpo a 12 €, las de calamares y chipirones a 9 y el postre 4. Junto con la bebida, salimos a menos de 15 € por cabeza, muy bien. 

sábado, 22 de junio de 2013

Restaurante La Farola

RESTAURANTE LA FAROLA 

(ULTIMA ACTUALIZACIÓN MAYO 2017)
Luarca (Concejo de Luarca, Valdés)
Nuestro destino hoy vuelve a ser la villa blanca de la costa verde, Luarca. En anteriores visitas descubrimos lo mejor de la zona del muelle, la zona más pintoresca. Hoy vamos a ir hacia el centro de la villa, a La Farola, donde hay un restaurante con ese mismo nombre.

Si quieres llegar hasta La Farola, no hay pérdida posible. Debes coger la autopista A-8 hasta Luarca y, una vez dentro de la villa, pregunta a cualquier luarqués que sabrá decirte, sin duda, donde está. Además, qué narices, tampoco Luarca es tan grande como para perderse o no encontrarlo.


Se trata de un negocio familiar que es llevado por un matrimonio joven, cuya experiencia años atrás en el famoso "Casa Consuelo" de Otur, ya es todo un aval. El local conserva la estructura del antiguo bar que fue, con una barra que ocupa la parte anterior del comedor y los baños al fondo. Las mesas son amplias, con buena separación entre ellas, y las sillas son de las buenas, muy consistentes, lo cual se agradece. Además, otro detalle que dice mucho del sitio: manteles y servilletas de tela.

Todos los días de la semana tiene un menú del día casero, de calidad, muy abundante y a buen precio, con tres primeros platos y tres segundos que, además, te lo preparan para llevar si así lo prefieres. En nuestro caso, preferimos comer a la carta para probar nuevos y originales platos. Tras unos pimientos de Padrón como entrante, nos decantamos por unos puerros en salsa de orícios (erizos de mar,  para los no asturianos)

Puerros en salsa de orícios
La verdad es que los puerros no es algo que nos entusiasme mucho pero, tanto nos insistieron unos conocidos en que los probasemos, que acabamos pidiéndolos. El puerro, se encuentra rebozado y frito, relleno de orício en su interior, y acompañado de una salsa de orícios con nata. Exquisito. Un plato que, de mano, sorprende en tanto en cuanto uno no está acostumbrado a casar una verdura de las de "andar por casa" con un majar del mar como son los orícios. Todo un acierto. Recomendado

Detrás, dudamos en probar el revuelto de espinacas y langostinos, o el de ajetes, gambas y orícios. Finalmente, el factor orício fue determinante. 

Revuelto de ajetes, gambas y orícios
La ración era abundante, jugosa y muy sabrosa. Iba muy cargada de los ingredientes principales, cosa que es de agradecer porque en los últimos meses ya nos tocó comer varios revueltos en los que apenas encuentras "tropezones". Muy bueno aunque he de reconocer que, después de la agradable sorpresa del plato anterior, era muy difícil encontrar algo que lo pudiera superar. 


De postre, nos ofrecieron probar los "Helados de granja Alvarín", de los que nunca habíamos oído hablar. Así que, en aras de fomentar el producto asturiano, decidimos probar los de mandarina, avellana y vainilla de Madagascar. Muy buenos, excelentes. Si uno echa cuentas de lo que paga por un helado de cualquier multinacional, hechos a base de transgénicos en muchas ocasiones, y lo que cuestan estos helados artesanales asturianos, merece la pena, y mucho, comprarlos, Gran acierto.

A la hora de pagar muy buena relación calidad-precio, 10 € el revuelto, 12 €los puerros y 4€ los helados.

En resumen, un lugar acogedor, con un trato muy próximo al cliente, y con cocina casera y de calidad que sorprenderá a mas de uno. Todo ello, a un precio más que razonable. Eso si, fines de semana y festivos locales, reserva con antelación porque es uno de los locales de Luarca con más clientela fija.

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Nuevos platos de visitas realizadas ultimamente:

Merluza rellena de marisco (17€) . Buena ración, con una merluza fresca muy sabrosa y un relleno que no es a base de palitos de cangrejo, como hacen en muchos sitios. Además el relleno está bien escogido sin los molestos cachos de cáscaras o conchas que tantas "sorpresas" deparan. La salsa es marinera, suave y acompañada de almejas y unas patatas cocidas. Muy recomendado. Si te gusta el pescado, no lo dudes ni un segundo.

Merluza rellena de marisco
Otro de los platos estrella es la minitosta de bocarte al punto de sal. No es la tosta típica para compartir puesto que está preparada para comerse de un bocado y meclar todos sus ingredientes (la base de tomate y aceite, más los bocartes). Si eres de este tipo de salazón, no lo dudes.



También probamos las patatas rellenas de picadillo. Un plato que, si a priori no llama mucho la atención, está muy bueno. Patata bien hecha, nada de trozos a medio hacer por el medio, rellena de un picadillo con un ligero toque picante, y ligado todo ello con una salsa suave y cremosa. Plato sencillo pero muy rico.



El pulpo a la plancha, todo un descubrimiento. Muy buena ración y exquisito. Muy recomendable



El bacalao a la riojana que preparan también está muy rico. En ocasiones puedes disfrutarlo dentro del menú del día.


Paté con cebolla caramelizada y sal especiada. Muy bueno, entrante fino y diferente respecto a los patés que nos suelen ofrecer.



Manzana asada rellena de arroz con leche, sobre compota de manzana, y con helado artesano de canela. Postre muy asturiano y que conjuga sabores que no dejan indiferente. Muy bueno. 



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Nueva visita Agosto 2016

Hemos vuelto a este maravilloso restaurante con la sorpresa de que han renovado por completo su interior, haciéndolo más acogedor y espacioso. Hoy hemos probado un congrio que estaba muy bueno. No es un pescado con muchos adeptos por la cantidad de espinas que tiene pero en algunos sitios, como es el caso, saben prepararlo bien y eso facilita mucho su aceptación.



Otro plato nuevo que probamos es el rollo de bonito, muy bueno. 


Rollo de bonito, plato sólo disponible parte del año y que preparan muy bien





Salpicón de gambas y bogavante. Muy bueno



Ternera asada

Carrilleras guisadas al vino tinto. Muy buenas
Suprema de bacalao. Muy buena
La ensaladilla rusa de La Farola está muy buena. Muchos días puedes encontrarla en el menú del día




sábado, 15 de junio de 2013

Restaurante Hotel Rural L´Anceo

RESTAURANTE HOTEL RURAL LANCEO 

Cibuyo (Cangas del Narcea)



Nuestro restaurante de hoy se encuentra en el suroccidente asturiano. Cibuyo es un pequeño pueblo del Concejo de Cangas del Narcea, famoso porque dispone de un circuito de karting que aloja bastantes pruebas a lo largo del año.

Para llegar hasta allí, debes coger la carretera que llega a Cangas del Narcea y, una vez allí, tirar en dirección a Cerredo (AS-15). Sin desviarte de esa carretera, en aproximadamente 10 minutos, se llega a Cibuyo.

Una vez en Cibuyo, debes coger una carretera estrecha, ascendente, que sale a mano derecha, a mitad del pueblo. Ojo no te despistes o te pasarás el pueblo y tendrás que dar la vuelta. Una vez dentro de la carretera, no te desvíes en un pequeño ramal que sale a mano derecha, y a 100 m encontrarás un pequeño aparcamiento para los clientes del Hotel Restaurante. 


El restaurante es una casona asturiana rehabilitada en hotel rural  con mucho encanto y muy buenas vistas de la comarca. Nada más entrar tiene una terraza con el suelo de pizarra y unas mesas muy coquetas, ideal para comer o tomarse algo, cuando haga buen tiempo.


Los fines de semana tiene un menú por 17 euros que consta de arroz con bogavante, pierna de cordero al horno, mas postre y vino de cangas casero, blanco y tinto. Si vas fuera de fin de semana, llama para reservar. No vas a tener ningún problema porque la dueña, que nos atendió muy amablemente, es muy próxima al cliente.


Dentro de la casa, nos pasaron a un comedor de tamaño medio, para unas 40 personas aproximadamente, donde nos tenían preparada la mesa. Mantel de tela, buena vajilla y cubertería. Además, detalle importante, tenían carta para celiacos y alérgicos a los lácteos. El vino, blanco y tinto, de Cangas estaba muy bueno, especialmente el blanco. La cosa prometía.


Detrás de unos aperitivos que nos preparó la anfitriona para hacer boca, llegó el arroz con bogavante. La ración era muy abundante, con un arroz tirando a meloso y con buena presentación. Tenía bastante bogavante y alguna cigala, no como en otros sitios donde el arroz con bogavante tiene de todo menos bogavante. Sin desmerecer el plato, que estaba muy bueno, creo que, si el arroz estuviera un pelín más entero, esto ya sería de matricula de honor. Pero bueno, va con los gustos de cada uno.



Detrás nos trajeron la pierna de cordero. Era una buena ración con su guarnición de patatas fritas y ensalada. El cordero estaba realmente bueno, muy jugoso, sabroso, sin una salsona que le camufle en sabor y con el punto de sal óptimo. Muy recomendable.

Por último de postre nos sacaron la tarta de queso o de tres chocolates. Probamos las dos y vamos, no sabría decidirme por alguna en concreto. Muy recomendable, yo que vosotros dejaría sitio para el postre.

En resumen, se trata de un buen sitio, para comer tranquilo, en plena naturaleza, con unas vistas muy buenas y a un precio razonable. Y, después de comer, siempre queda la comarca de las Fuentes del Narcea para dar un paseo y conocer la magia del suroccidente asturiano.

domingo, 9 de junio de 2013

Casa Funsiquín

CASA FUNSIQUÍN 

Gedrez /Xedré (Cangas del Narcea)


El pasado lunes teníamos un curso en Cangas del Narcea y, como era la última sesión, decidimos ir varios compañeros a comer juntos. Lo más fácil hubiera sido ir a tiro fijo a la villa canguesa, pero decidimos ir a la aventura y buscar un sitio nuevo para comer y poder añadir a esta guía. 

El pueblo de Gedrez es muy famoso últimamente porque en sus inmediaciones hay un mirador desde donde se pueden divisar con relativa facilidad osos pardos salvajes. Los fines de semana aquello se llena de gente con todo tipo de cámaras y prismáticos en busca de la instantánea perfecta, y la mayoría lo consiguen.

Para ir hasta Gedrez, debes llegar a Cangas del Narcea y, una vez allí, coger la carretera en dirección Degaña. Una vez llegado al pueblo de Rengos, debes coger un desvío que hay a mano izquierda, desde el que llegas a Gedrez. Allí hay dos restaurantes, ambos con muy buenas referencias, así que nosotros nos decidimos por el primero que vimos: Casa Funsiquín.

Nada más bajar del coche te quedas impresionado por las vistas. En nuestro caso nos tocó un día soleado a más no poder y se veía perfectamente el Pico Miravalles y, mientras subíamos, la Peña Moncó.

Queda al principio del pueblo, justo al lado de la capilla. Tiene un aparcamiento propio bastante curioso, lo que se agradece en pueblos en donde aparcar en la carretera puede ser toda una aventura. También dispone de un pequeño parque infantil con toboganes y columpios, así que si lleváis niños pequeños os será de gran ayuda.


Entramos en Casa Fonsiquín y, nada más entrar, puedes ver como evolucionó lo que era un bar-tienda típico en un restaurante con encanto. No obstante, sigue siendo un sitio en donde puedes encontrar productos locales: embutidos, quesos, mermelada, miel, pan casero, verduras de temporada, artesanía, vino de la Tierra de Cangas, etc.

Nada más entrar te encuentras con una barra, y detrás, al fondo un comedor que realmente es una galería con vistas a los montes y picos de la zona, con espectaculares vistas. Mantel de tela, y silla y mesas cómodas y suficientemente amplias.



Como no habíamos encargado, decidimos comer el menú del día. De primero nos ofrecieron ensaladilla rusa o calamares en su tinta con arroz blanco. Como hacía un dia de calor asfixiante, la mayoría nos tiramos a por la ensaladilla, mientras que uno pidió los calamares.


El arroz con calamares era una buena ración. El compañero que lo comió decía que el calamar estaba algo duro, sin embargo, para mi estaba bien. El calamar, sin ser chicle, creo que debe ser algo más consistente que esas anillas de calamar que se compran congeladas  y que, al cocinarlas, parece que se deshacen. De sabor, muy bueno.

La ensaladilla estaba muy buena, de las más ricas que recuerdo comer fuera de casa. Yo reconozco que soy muy maniático para la ensaladilla y esta me encantó, y hasta repetí. Buena ración, sabrosa y con buena presentación. Buen comienzo

A continuación nos llegaron los segundos, el cachopo de jamón. Es curioso, había comido cachopos de ternera  de buey, de pollo, de merluza, de chosco, de berenjena... pero nunca de jamón. Otro acierto, muy sabroso, con el rebozado en su punto y el relleno óptimo. Además tuvieron el detalle de decirnos que si queríamos más que lo pidiéramos sin problema. Por ganas lo hubiéramos hecho, pero ya no quedaba sitio para mas.



Y de postre nos ofrecieron varias tartas caseras. Pedimos la de galleta y la de yema tostada y nata. Aquello fue la guinda, impresionantes. Bien de tamaño, de dulzor en su punto y frecas. Muy muy recomendable la de yema y nata si os gustan ambas cosas.


Al final, fuimos a pagar y sorpresa, ¡¡¡8 €!!!!, regalado vamos. Si vas los fines de semana el menú es de 12 €, pero vamos, viendo esto, seguro que el menú merece la pena. 


sábado, 25 de mayo de 2013

Casa Vicente

RESTAURANTE CASA VICENTE 

Castropol (Concejo de Castropol)


Aprovechando que el lunes fue festivo para nosotros, decidimos ir a comer fuera parte de la cuadrilla. Como uno de ellos no salía de trabajar hasta relativamente tarde no pudimos ir hasta Galicia, como preveíamos inicialmente, así que nos quedamos cerca. Destino Castropol.

En Castropol hay dos sitios míticos para comer: Casa Vicente y el Peñamar. Nosotros nos decidimos por el primero. Para llegar hasta allí sólo tienes que coger la A-8 y salirte en el desvió de Castropol y Vegadeo, para coger la N-634, que nos llevará hasta nuestro destino.

Casa Vicente se encuentra enclavada justo en el margen derecho del Río Eo, dejando delante suya a Figueras/As Figueiras y a mano izquierda a Ribadeo. El edificio es una antigua casa que ha ido sufriendo sucesivas ampliaciones para adaptarla al negocio.


Muchos dirán que es un sitio caro pero, si se tiene en cuenta la materia prima, su elaboración, y el entorno donde se encuentra ubicado, sin duda estamos ante un muy buen restaurante, con una buena relación calidad-precio. Para pedir a la carta, destacaría las croquetas de langostinos y espinacas, o cualquiera de sus pescados.

Pero, si no quieres gastar mucho, también puedes ir a comer allí el menú del día de lunes a viernes. El precio es de 12 € por persona, y consta de 3-4 primeros y segundos, mas postre y bebida.

Ese día delante había sopa de marisco, chipirones de la ría o una ensalada. Nos decantamos todos por los chipirones. La ración estaba bien de cantidad, muy sabrosa y con un rebozado muy fino. Muy bueno.


Detrás nos ofrecieron escalope, secreto ibérico o chuleta. De nuevo unanimidad al respecto: secreto ibérico para todos. Era pura manteca, tierno, sabroso y con la sal en su justa medida. La guarnición correcta y sin, la cada vez más común en los menús del día, patata congelada. Muy bueno.


Finalmente, de postre, helado casero a escoger entre varios sabores. Muy buenos los de turrón y mandarina.

En resumen. Un buen sitio para comer el menú del dia de lunes a viernes, o para darse un homenaje comiendo a la carta con una calidad fuera de toda duda. Si vais en invierno, recordad que cierra un par de meses por vacaciones.


lunes, 20 de mayo de 2013

Casa Ricardo

RESTAURANTE CASA RICARDO 

Sellañu (Concejo de Ponga)
Teléfono 985843253 / 686135518

Aprovechando uno de estos pocos fines de semana con buen tiempo, y en compañía de la familia que me venía de Vigo, decidimos ir a Covadonga para que conociesen aquello. Y una vez visto el Santuario y los lagos de Covadonga, te das cuenta que es la hora de comer. Hay dos opciones, meterte en medio de Cangas de Onís o buscar un sitio en donde comer más tranquilo a las afueras. Nosotros optamos por esta última.


Para llegar a Sellañu debes ir hasta Cangas de Onís y, una vez pasado el puente romano, debes desviarte a la derecha en una carretera que lleva hasta los Concejos de Amieva y Ponga. A unos 7 km de Cangas, encontrarás un desvío a mano derecha que nos marca el camino al Balneario de Las Mestas. Una vez cogido, ya sólo es seguir la carretera hasta llegar al pueblo de Sellañu.

Al llegar a Sellañu, no debes confundirte con otros restaurantes que hay en la zona, como por ejemplo el Bar El Puente. Tienes que ir por la carretera comarcal, dirección a San Juan de Beleño, hasta el final del pueblo de Sellañu, en donde encontrarás un ramal a mano derecha que nos llevará 100 m mas adelante a Casa Ricardo.



Casa Ricardo es una casa nueva que, si no es por los indicadores, pasaría totalmente desapercibida como otra casa de pueblo más. Aparcas enfrente o también puedes meterlo por una pequeña caleya que nos lleva a un aparcamiento que hay detrás. Eso si, ni asfalto, ni marcas ni nada, así que piensa en como dejarás el coche para que nadie te cierre luego cuando vayas a salir.

El local tiene una pequeña barra a la entrada donde los dueños se muestran rápidamente como gente muy amable y atenta, lo cual se agradece. A mano derecha tiene el comedor, bastante más grande de lo que cabría esperar y, además, para cuando hay buen tiempo, tiene una pequeña terraza con vistas a los picos de Redes. Son mesas espaciosas y bien separadas, con bastante luminosidad si el día acompaña.


Allí no se va a comer a la carta. La carta te la cantan los camareros que, además, pueden aconsejarte muy bien sobre lo que debes pedir. Aviso: son gente de la que te puedes fiar 100%. Fui varias veces y en todas acertaron. Ese día el menú consistía en fabada o patatas guisadas con venado y, detrás, jabalí con patatas o cabrito. Yo iba con la idea de que la familia probase el cachopo de allí así que pedí uno, pero para mi sorpresa, el dueño insistió en que nos lo metía en el menú porque quería que probásemos el jabalí y el venado. Todo un detallazo por su parte, deberían aprender en otros sitios. 

De primero, nos llegó una fabada muy buena. Las fabas eran de Luarca, que para muchos -entre los que me incluyo- son las mejores de Asturias. La faba estaba entera, y el caldo no era ni muy líquido, ni muy espeso. Además iba acompañada de un buen compango. La única curiosidad es que iba acompañada por alguna que otra patata por el medio, cosa que era la primera vez que veía. Recomendada.


El otro primero que nos llegó era un guiso de patatas con venado. El sabor, para el que no le guste la caza, es fuerte, pero para el que sí le gusta es un manjar. Buena ración, con la caza bien preparada y con el punto de cocción. Si te gusta la caza, no lo dudes, eso si, yo me quedo con las fabas.


Tras los primeros, ya no había apenas hambre así que sabíamos que iba a costarnos sangre sudor y lágrimas acabar lo que nos venía después. El jabalí estaba exquisito, y mira que yo no soy para nada de jabalí. Y los que nunca lo habían probado, se quedaron encantados con semejante delicatessen. Y del cachopo qué decir. Espectacular. En su punto todo: el tamaño, el grosor de la carne, el relleno, el rebozado... Sin duda, para mi, a día de hoy, uno de los mejores 10 cachopos de Asturias. He estado en otros sitios con más fama y no he salido tan satisfecho con un cachopo como en Casa Ricardo.


El postre ya contábamos con no comerlo pero, nuevamente, el dueño nos insistió en que teníamos que probar los postres de la casa, que eran recién hechos y que era un pecado marchar sin probarlos. Y que razón tenía...




Nos puso unas tartas de queso y unas tartas de la abuela que eran de diez. Dulces, pero no hasta empalagar, muy sabrosas y raciones enormes. Si vais, dejar sitio para el postre, no os arrepentiréis.

Lo mejor fue al ir a pagar, 10 euros por persona. Vamos, regalado no, lo siguiente. Encima el padre del dueño, conocedor de nuestra afición a la montaña se prestó para un día enseñarnos los montes de la zona y donde él tiene la cabaña. Un lujo de restaurante y de gente. 

Para mi, uno de los indispensables en lo que comida tradicional asturiana se refiere.
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Ampliamos con una segunda visita. Veníamos de hacer una ruta de 23 km por el Picu Urriellu, y veníamos muertos de hambre. Una vez mas, Casa Ricardo nos dio la vida.

Fuente de huevos, jamón, patatas y chorizos
Fuente de huevos, jamón, chorizo y patatas para 5. Ya sé que no es un plato con mucho glamour, pero a quien no le gusta. impresionante por sabor y tamaño.


Cachopo de ternera
El cachopo de ternera, en su línea, exquisito. Muy buen rebozado y excelente relleno, lo que le confiere una jugosidad y sabor increibles.
Venado asado con patatas
El venado era pura manteca, muy tierno, jugoso y con el sabor fuerte e intenso de la caza. Ración enorme!!!
Cabrito con patatas
El cabrito, para variar, estaba exquisito. Muy bueno de sabor, con ese toque que solo saben darle en muy pocos sitios. Enorme ración. 

Todo esto, mas 6 postres, más 5 cervezas, 3 litros de agua, 73 €, regalado

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Un entrante, gentileza de la casa, chorizo de jabalí y queso de los beyos


Una fabada rica y muy abundante


Un exquisto jabalí (la foto es de una ración)


Una ración de lacón cocido con cachelos


Un cabrito con patatinas exquisito


De postre, las tradicionales tartas de queso, más el café, todo por 11 € persona. En su línea, regalado.