lunes, 1 de julio de 2013

Pulpería O Taberneiro

PULPERÍA O TABERNEIRO
Rianxo (Concello de Rianxo)

Aprovechando una de mis numerosas incursiones a las rías baixas, decidí salirme de la autopista de peaje Santiago-Vigo para ir por la costa y disfrutar de los paisajes y el encanto e las gentes de esta zona.


Rianxo es una villa marinera enclavada en plena ría de Arousa y eminentemente marinera, pues destila mar por sus cuatro costados. A priori, se presenta como uno de los mejores sitios para comer marisco y pescado de calidad, y eso fue lo que hicimos.

Para llegar hasta Rianxo, si vas por la autopista Santiago-Vigo, sólo tienes que coger el desvío que se indica, a los pocos kilometros de pasar el peaje, que marca Rianxo, Catoira, Boiro...

En la villa había varios sitios para comer, algunos con referencias en medios de comunicación de gran tirada, pero nuestro instinto nos llevó a la rula, allá donde los marineros hacen vida. Y una vez allí, preguntamos a la gente de mar dónde comer buen pescado y marisco a un precio razonable. Y todos coincidían en la respuesta: O Taberneiro.

Esta pulpería está situada a escasos metros de la lonja, al lado de una pequeña capilla con un cruceiro de granito. Se aparca fácil porque tienes toda la explanada a tu disposición, pero imagino que en horas punta de venta de pescado será algo más dificil. 

El local es viejo, aunque con algunas reformas básicas. Nada mas entrar tienes el bar, que es la parte más reformada, y desde ahí pasas al comedor que tiene unas buenas vistas de la ría. Eso sí, es un poco frío.



Para empezar a calentar motores, pedimos unas navajas de la ría, que por aquí también se les conoce como longueirones. Espectaculares, buen tamaño, carnosas y sin una pizca de arena.


Detrás, pedimos una ración de pulpo a feira. Venir a Galiza y no comer pulpo es casi un delito. Buena ración, el pulpo como la manteca, esponjoso y sabroso. Además sin patatas cocidas abultando, pedimos pulpo y comimos sólo eso, pulpo. Y muy bueno.


A continuación chipirones a la romana. Eran chipirones de la zona, muy sabrosos, cortados y limpios. Esto es algo de lo que deberían tomar nota muchos bares en los que se nos presenta el chipirón entero y sin limpiar, especialmente en muchos sitios de Asturias, donde encima es congelado.



Para detrás, no podíamos dejar de comer otro clásico de la cocina gallega: el raxo. La ración enorme, con raxo para dos personas como mínmo. Estaba limpio de nervios, bien troceado y jugoso, con un buen sofrito de ajo. Muy bueno



Y finalmente, pedimos dos lenguados para compartir los 4. La verdad  es que el lenguado ha subido mucho de precio y no es algo que uno coma muy a menudo, y menos a este precio como el que tenía en Rianxo. Estaba muy bueno, con un tamaño bueno y el punto de cocinado adecuado. Muy recomendado.

Detrás, tomamos 4 cafés porque el postre ya era imposible de digerir con la fartura que llevábamos y había que seguir rumbo a Vigo. Pedimos la cuenta y sorpresa, 66 euros, con albariño de la casa y agua de bebida. Un chollo.

En resumen. Un sitio que, si bien desde fuera pasa desapercibido para el forastero, es altamente recomendable por cantidad, calidad y precio. Volveremos

Restaurante Casa Perico

RESTAURANTE CASA PERICO

La Regla (Concejo de Cangas del Narcea)


El fin de semana había doble motivo para estar en Cangas del Narcea: por un lado las fiestas del Arbolón y, por otro, el Torneo de Baloncesto de Cangas del Narcea. Siempre por estas fechas caen muchos equipos para el Torneo y cangueses en el exilio para la fiesta, por lo que decidimos ir a comer a las afueras para evitar largas esperas en los lugares habituales de la villa canguesa.

Nuestro destino hoy: Casa Perico. Para llegar hasta allí, una vez llegues a Cangas del Narcea, debes coger la carretera dirección a Cerredo y, a unos 7 km, sin desviarte, se encuentra el pueblo de La Regla/La Riela, donde al final del mismo, justo en el cruce que sale para tirar dirección a Ibias, se encuentra Casa Perico.

Se trata del mítico bar-tienda de pueblo de toda la vida pero que ha sido reformado y, yo diría que hasta ampliado. Tiene un pequeño aparcamiento justo delante para unos 7-10 coches pero, si no tienes suerte, porque el sitio tiene mucha caída y tiene sus clientes habituales, puedes dejarlo en las inmediaciones a un lado de la carretera.


Nada más entrar te encuentras con lo que debió ser el bar tienda original. Rápidamente, te pasan al fondo donde te encuentras con un comedor nuevo, amplio, espacioso y con un reservado al fondo para celebraciones o reuniones que así lo requieran. Las mesas son amplias, las sillas consistentes y el mantel y las servilletas de tela. El agua mineral en botella de cristal y la carta de vinos correcta. Promete la cosa

A la hora de pedir íbamos todos con la idea de probar los afamados cachopos de la casa, de los que se hablan mil historias, a cada cual mejor. Sin embargo, nada más decirnos el menú, hubo gente que se borró del cachopo y se tiró al menú, que también era tentador.

El servicio es rápido y muy atento. Mientras nos decidíamos a pedir o no, nos pusieron un aperitivo de croquetas de cabrales con nueces, que estaban exquisitas. Los primero en llegar fueron los primeros platos del menú: el famoso pote de berzas del suroccidente. 


El pote estaba muy bueno, con una textura idónea, ni muy aguado ni tampoco de esos que  son una pasta compacta en donde no se diferencian las patatas, las berzas y las fabas. Muy sabroso, con cierto aire picante y con buen embutido, cosa que cada día valoro mas. Muy recomendado si te gusta el pote de berzas y, encima, con la ventaja de que lo tienes la mayor parte de los días en el menú.


Para los que no pedimos menú, pedimos de entrante unos rollitos de cecina rellenos de crema de queso y membrillo. Buena presentación y buen sabor. Había probado recientemente otros en un bar de la zona, bastante más afamado, y éstos no le tenían nada que envidiar. La cecina con el corte en su punto y con el relleno en su justa medida para que el contraste de sabores sea adecuado. Si te gusta combinar sabores y quieres un entrante ligero, es una buena opción.

Detrás, de segundo plato, todos teníamos lo mismo: cachopo de ternera. Los del menú, después del pote, tendrían una versión mucho más reducida y, los del aperitivo ligero, tendríamos ante nosotros el famoso cachopo de Casa Perico.


Primero llegaron los cachopos del menú, de un tamaño considerable. Muchos sitios que dicen poner cachopos abundantes en sus cartas deberían pasarse por Casa Perico y ver qué tamaño tiene el cachopo del menú aquí.


Y por fin apareció el cachopón que nos había traído hasta aquí. Sinceramente, si no es el más grande de los que vi en Asturias, cerca debe estar. De mano, ya impresiona. El rebozado es fino y para nada grasiento. Los dos filetes son de un grosor considerable pero, aunque yo soy más de filetín fino, he de decir que son pura manteca, se deshacen tan fácil y es tan buena carne que, hasta para un maniático de los filetes finos como yo, comería este cachopo sin ponerle ningún "pero". El relleno muy bueno, en su medida, buen queso fundido, nada de tranchetes, y unas finas lonchas de jamón serrano. La verdad es que normalmente se pide un cachopo por persona, pero este, si lo pides a la carta, como mínimo es para compartir dos personas. Recomendadísimo si eres fan del cachopo. Está a la altura del cachopo de La Manduca o Casa Ricardo, palabras mayores.



De postre, hay un montón de platos apetecibles, pero con semejante fartura era una pena intentar probar cosas nuevas porque no íbamos a apreciarlas bien, así que nos tiramos a la tarta de queso y dejamos las probaturas para otra ocasión, porque repetiremos seguro.

Sobre los precios, muy barato para lo que comimos. El menú del día con café 9,50 €, con la perola y la bandeja para repetir (cosa que os llama la atención a los que no sois del norte). El entrante 9 € y el cachopo 23 €. 

En resumen, sin lugar a dudas, un sitio que merece la pena porque tiene una de las mejores cocinas del suroccidente asturiano y a muy buen precio. A más de uno le va a sorprender su carta. Y para los cachopistas, parada obligatoria.

domingo, 23 de junio de 2013

Bar Casa Vilaronta

BAR CASA VILARONTA

 Ribadeo (Concello de Ribadeo) Lugo


Llega el buen tiempo y la guía mikikín aumenta su radio de acción. Hoy nos hemos acercado hasta la comunidad vecina, Galicia, y más concretamente a su primera villa nada más abandonar Asturias: Ribadeo.

Ribadeo es una villa turística que ha experimentado un boom turistico en las últimas dos décadas que la ha llevado a convertirse en un punto de referencia, no sólo de la mariña oriental lucense, sino también de la mariña occidental asturiana. Además tiene una peculiaridad que hace que los fines de semana se llene: su comercio abre los domingos por la mañana. Para llegar a Ribadeo debes coger la la autovia A-8 y, nada más entrar en Galicia, es el primer pueblo. 

Ribadeo es muy conocido por las tapas y los pinchos que acompañan gratuitamente el alterne a diario. Pero también lo es por un local donde, según cuentan los entendidos, se come el mejor pulpo a la gallega de todo Galicia. Ese es el Bar Casa Vilaronta, nuestro destino de hoy.




Se trata de una tasca típica gallega, muy pequeña, con apenas seis mesas muy pegadas dentro y, si el tiempo lo permite, un par de ellas fuera. Su éxito radica en una carta extremadamente corta (pulpo, calamares, chipirones, zorza, lacón y empanada) con producto 100% gallego y que dominan. Son raciones sencillas, sin muchos adornos ni presentaciones de lujo, pero con un sabor inmejorable. 

Normalmente, desde la una del mediodía tienen todo lleno y no reservan, así que si tienes suerte y encuentras una mesa libre, te ahorrarás la odisea de esperar mesa. En el caso de que esté lleno, habla con los dueños, que no son precisamente la alegría de la huerta, y te darán una hora para comer. Aunque luego esa hora puede alargarse considerablemente y darte las 4 de la tarde y aún no haber empezado a comer. En cualquier caso, si sucediese esto, tienes enfrente el Bar La Sifonería, con buen vino y muchas tapas y pinchos gratis para ir haciendo boca, o  de lo contrario es fácil que puedas llegar a agobiarte.


Como tardaban en sentarnos, desde la barra lo primero que pedimos fue el pulpo a la gallega y, como siempre, no fallamos. Espectacular, buenos trozos, con el punto de cocción justo , regados con un buen aceite de oliva y con su pimentón picante por encima espolvoreado. Ah, y sin esas patatas cocidas ridículas que en tantos sitios se empeñan en poner para hacer parecer más grande la ración. Junto con el del Bar de Suso, en la Playa de Patos (Nigrán, Pontevedra) el más rico que comí en mi vida.


Una vez sentados, ya acompañamos el pulpo con calamares y chipirones a la romana. En ambos casos, excelentes, aunque un escalón por encima los chipirones, limpios y troceados, y con un rebozado fino, de los que no les mata el sabor. Muy recomendados si eres fanático de ellos. Pedirlos es ir a tiro fijo por cantidad y calidad. Ojo con las raciones que son más bien abundantes.


Y para finalizar, el postre típico y yo diría que hasta mítico de este sitio: queso de tetilla, con membrillo y nueces. La verdad es que lo pedimos casi por obligación, pues el flan se había terminado, pero bien que nos gustó.

Al final fuimos a pagar y de risa. Las raciones de pulpo a 12 €, las de calamares y chipirones a 9 y el postre 4. Junto con la bebida, salimos a menos de 15 € por cabeza, muy bien. 

sábado, 22 de junio de 2013

Restaurante La Farola

RESTAURANTE LA FAROLA 

(ULTIMA ACTUALIZACIÓN MAYO 2017)
Luarca (Concejo de Luarca, Valdés)
Nuestro destino hoy vuelve a ser la villa blanca de la costa verde, Luarca. En anteriores visitas descubrimos lo mejor de la zona del muelle, la zona más pintoresca. Hoy vamos a ir hacia el centro de la villa, a La Farola, donde hay un restaurante con ese mismo nombre.

Si quieres llegar hasta La Farola, no hay pérdida posible. Debes coger la autopista A-8 hasta Luarca y, una vez dentro de la villa, pregunta a cualquier luarqués que sabrá decirte, sin duda, donde está. Además, qué narices, tampoco Luarca es tan grande como para perderse o no encontrarlo.


Se trata de un negocio familiar que es llevado por un matrimonio joven, cuya experiencia años atrás en el famoso "Casa Consuelo" de Otur, ya es todo un aval. El local conserva la estructura del antiguo bar que fue, con una barra que ocupa la parte anterior del comedor y los baños al fondo. Las mesas son amplias, con buena separación entre ellas, y las sillas son de las buenas, muy consistentes, lo cual se agradece. Además, otro detalle que dice mucho del sitio: manteles y servilletas de tela.

Todos los días de la semana tiene un menú del día casero, de calidad, muy abundante y a buen precio, con tres primeros platos y tres segundos que, además, te lo preparan para llevar si así lo prefieres. En nuestro caso, preferimos comer a la carta para probar nuevos y originales platos. Tras unos pimientos de Padrón como entrante, nos decantamos por unos puerros en salsa de orícios (erizos de mar,  para los no asturianos)

Puerros en salsa de orícios
La verdad es que los puerros no es algo que nos entusiasme mucho pero, tanto nos insistieron unos conocidos en que los probasemos, que acabamos pidiéndolos. El puerro, se encuentra rebozado y frito, relleno de orício en su interior, y acompañado de una salsa de orícios con nata. Exquisito. Un plato que, de mano, sorprende en tanto en cuanto uno no está acostumbrado a casar una verdura de las de "andar por casa" con un majar del mar como son los orícios. Todo un acierto. Recomendado

Detrás, dudamos en probar el revuelto de espinacas y langostinos, o el de ajetes, gambas y orícios. Finalmente, el factor orício fue determinante. 

Revuelto de ajetes, gambas y orícios
La ración era abundante, jugosa y muy sabrosa. Iba muy cargada de los ingredientes principales, cosa que es de agradecer porque en los últimos meses ya nos tocó comer varios revueltos en los que apenas encuentras "tropezones". Muy bueno aunque he de reconocer que, después de la agradable sorpresa del plato anterior, era muy difícil encontrar algo que lo pudiera superar. 


De postre, nos ofrecieron probar los "Helados de granja Alvarín", de los que nunca habíamos oído hablar. Así que, en aras de fomentar el producto asturiano, decidimos probar los de mandarina, avellana y vainilla de Madagascar. Muy buenos, excelentes. Si uno echa cuentas de lo que paga por un helado de cualquier multinacional, hechos a base de transgénicos en muchas ocasiones, y lo que cuestan estos helados artesanales asturianos, merece la pena, y mucho, comprarlos, Gran acierto.

A la hora de pagar muy buena relación calidad-precio, 10 € el revuelto, 12 €los puerros y 4€ los helados.

En resumen, un lugar acogedor, con un trato muy próximo al cliente, y con cocina casera y de calidad que sorprenderá a mas de uno. Todo ello, a un precio más que razonable. Eso si, fines de semana y festivos locales, reserva con antelación porque es uno de los locales de Luarca con más clientela fija.

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Nuevos platos de visitas realizadas ultimamente:

Merluza rellena de marisco (17€) . Buena ración, con una merluza fresca muy sabrosa y un relleno que no es a base de palitos de cangrejo, como hacen en muchos sitios. Además el relleno está bien escogido sin los molestos cachos de cáscaras o conchas que tantas "sorpresas" deparan. La salsa es marinera, suave y acompañada de almejas y unas patatas cocidas. Muy recomendado. Si te gusta el pescado, no lo dudes ni un segundo.

Merluza rellena de marisco
Otro de los platos estrella es la minitosta de bocarte al punto de sal. No es la tosta típica para compartir puesto que está preparada para comerse de un bocado y meclar todos sus ingredientes (la base de tomate y aceite, más los bocartes). Si eres de este tipo de salazón, no lo dudes.



También probamos las patatas rellenas de picadillo. Un plato que, si a priori no llama mucho la atención, está muy bueno. Patata bien hecha, nada de trozos a medio hacer por el medio, rellena de un picadillo con un ligero toque picante, y ligado todo ello con una salsa suave y cremosa. Plato sencillo pero muy rico.



El pulpo a la plancha, todo un descubrimiento. Muy buena ración y exquisito. Muy recomendable



El bacalao a la riojana que preparan también está muy rico. En ocasiones puedes disfrutarlo dentro del menú del día.


Paté con cebolla caramelizada y sal especiada. Muy bueno, entrante fino y diferente respecto a los patés que nos suelen ofrecer.



Manzana asada rellena de arroz con leche, sobre compota de manzana, y con helado artesano de canela. Postre muy asturiano y que conjuga sabores que no dejan indiferente. Muy bueno. 



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Nueva visita Agosto 2016

Hemos vuelto a este maravilloso restaurante con la sorpresa de que han renovado por completo su interior, haciéndolo más acogedor y espacioso. Hoy hemos probado un congrio que estaba muy bueno. No es un pescado con muchos adeptos por la cantidad de espinas que tiene pero en algunos sitios, como es el caso, saben prepararlo bien y eso facilita mucho su aceptación.



Otro plato nuevo que probamos es el rollo de bonito, muy bueno. 


Rollo de bonito, plato sólo disponible parte del año y que preparan muy bien





Salpicón de gambas y bogavante. Muy bueno



Ternera asada

Carrilleras guisadas al vino tinto. Muy buenas
Suprema de bacalao. Muy buena
La ensaladilla rusa de La Farola está muy buena. Muchos días puedes encontrarla en el menú del día




sábado, 15 de junio de 2013

Restaurante Hotel Rural L´Anceo

RESTAURANTE HOTEL RURAL LANCEO 

Cibuyo (Cangas del Narcea)



Nuestro restaurante de hoy se encuentra en el suroccidente asturiano. Cibuyo es un pequeño pueblo del Concejo de Cangas del Narcea, famoso porque dispone de un circuito de karting que aloja bastantes pruebas a lo largo del año.

Para llegar hasta allí, debes coger la carretera que llega a Cangas del Narcea y, una vez allí, tirar en dirección a Cerredo (AS-15). Sin desviarte de esa carretera, en aproximadamente 10 minutos, se llega a Cibuyo.

Una vez en Cibuyo, debes coger una carretera estrecha, ascendente, que sale a mano derecha, a mitad del pueblo. Ojo no te despistes o te pasarás el pueblo y tendrás que dar la vuelta. Una vez dentro de la carretera, no te desvíes en un pequeño ramal que sale a mano derecha, y a 100 m encontrarás un pequeño aparcamiento para los clientes del Hotel Restaurante. 


El restaurante es una casona asturiana rehabilitada en hotel rural  con mucho encanto y muy buenas vistas de la comarca. Nada más entrar tiene una terraza con el suelo de pizarra y unas mesas muy coquetas, ideal para comer o tomarse algo, cuando haga buen tiempo.


Los fines de semana tiene un menú por 17 euros que consta de arroz con bogavante, pierna de cordero al horno, mas postre y vino de cangas casero, blanco y tinto. Si vas fuera de fin de semana, llama para reservar. No vas a tener ningún problema porque la dueña, que nos atendió muy amablemente, es muy próxima al cliente.


Dentro de la casa, nos pasaron a un comedor de tamaño medio, para unas 40 personas aproximadamente, donde nos tenían preparada la mesa. Mantel de tela, buena vajilla y cubertería. Además, detalle importante, tenían carta para celiacos y alérgicos a los lácteos. El vino, blanco y tinto, de Cangas estaba muy bueno, especialmente el blanco. La cosa prometía.


Detrás de unos aperitivos que nos preparó la anfitriona para hacer boca, llegó el arroz con bogavante. La ración era muy abundante, con un arroz tirando a meloso y con buena presentación. Tenía bastante bogavante y alguna cigala, no como en otros sitios donde el arroz con bogavante tiene de todo menos bogavante. Sin desmerecer el plato, que estaba muy bueno, creo que, si el arroz estuviera un pelín más entero, esto ya sería de matricula de honor. Pero bueno, va con los gustos de cada uno.



Detrás nos trajeron la pierna de cordero. Era una buena ración con su guarnición de patatas fritas y ensalada. El cordero estaba realmente bueno, muy jugoso, sabroso, sin una salsona que le camufle en sabor y con el punto de sal óptimo. Muy recomendable.

Por último de postre nos sacaron la tarta de queso o de tres chocolates. Probamos las dos y vamos, no sabría decidirme por alguna en concreto. Muy recomendable, yo que vosotros dejaría sitio para el postre.

En resumen, se trata de un buen sitio, para comer tranquilo, en plena naturaleza, con unas vistas muy buenas y a un precio razonable. Y, después de comer, siempre queda la comarca de las Fuentes del Narcea para dar un paseo y conocer la magia del suroccidente asturiano.

domingo, 9 de junio de 2013

Casa Funsiquín

CASA FUNSIQUÍN 

Gedrez /Xedré (Cangas del Narcea)


El pasado lunes teníamos un curso en Cangas del Narcea y, como era la última sesión, decidimos ir varios compañeros a comer juntos. Lo más fácil hubiera sido ir a tiro fijo a la villa canguesa, pero decidimos ir a la aventura y buscar un sitio nuevo para comer y poder añadir a esta guía. 

El pueblo de Gedrez es muy famoso últimamente porque en sus inmediaciones hay un mirador desde donde se pueden divisar con relativa facilidad osos pardos salvajes. Los fines de semana aquello se llena de gente con todo tipo de cámaras y prismáticos en busca de la instantánea perfecta, y la mayoría lo consiguen.

Para ir hasta Gedrez, debes llegar a Cangas del Narcea y, una vez allí, coger la carretera en dirección Degaña. Una vez llegado al pueblo de Rengos, debes coger un desvío que hay a mano izquierda, desde el que llegas a Gedrez. Allí hay dos restaurantes, ambos con muy buenas referencias, así que nosotros nos decidimos por el primero que vimos: Casa Funsiquín.

Nada más bajar del coche te quedas impresionado por las vistas. En nuestro caso nos tocó un día soleado a más no poder y se veía perfectamente el Pico Miravalles y, mientras subíamos, la Peña Moncó.

Queda al principio del pueblo, justo al lado de la capilla. Tiene un aparcamiento propio bastante curioso, lo que se agradece en pueblos en donde aparcar en la carretera puede ser toda una aventura. También dispone de un pequeño parque infantil con toboganes y columpios, así que si lleváis niños pequeños os será de gran ayuda.


Entramos en Casa Fonsiquín y, nada más entrar, puedes ver como evolucionó lo que era un bar-tienda típico en un restaurante con encanto. No obstante, sigue siendo un sitio en donde puedes encontrar productos locales: embutidos, quesos, mermelada, miel, pan casero, verduras de temporada, artesanía, vino de la Tierra de Cangas, etc.

Nada más entrar te encuentras con una barra, y detrás, al fondo un comedor que realmente es una galería con vistas a los montes y picos de la zona, con espectaculares vistas. Mantel de tela, y silla y mesas cómodas y suficientemente amplias.



Como no habíamos encargado, decidimos comer el menú del día. De primero nos ofrecieron ensaladilla rusa o calamares en su tinta con arroz blanco. Como hacía un dia de calor asfixiante, la mayoría nos tiramos a por la ensaladilla, mientras que uno pidió los calamares.


El arroz con calamares era una buena ración. El compañero que lo comió decía que el calamar estaba algo duro, sin embargo, para mi estaba bien. El calamar, sin ser chicle, creo que debe ser algo más consistente que esas anillas de calamar que se compran congeladas  y que, al cocinarlas, parece que se deshacen. De sabor, muy bueno.

La ensaladilla estaba muy buena, de las más ricas que recuerdo comer fuera de casa. Yo reconozco que soy muy maniático para la ensaladilla y esta me encantó, y hasta repetí. Buena ración, sabrosa y con buena presentación. Buen comienzo

A continuación nos llegaron los segundos, el cachopo de jamón. Es curioso, había comido cachopos de ternera  de buey, de pollo, de merluza, de chosco, de berenjena... pero nunca de jamón. Otro acierto, muy sabroso, con el rebozado en su punto y el relleno óptimo. Además tuvieron el detalle de decirnos que si queríamos más que lo pidiéramos sin problema. Por ganas lo hubiéramos hecho, pero ya no quedaba sitio para mas.



Y de postre nos ofrecieron varias tartas caseras. Pedimos la de galleta y la de yema tostada y nata. Aquello fue la guinda, impresionantes. Bien de tamaño, de dulzor en su punto y frecas. Muy muy recomendable la de yema y nata si os gustan ambas cosas.


Al final, fuimos a pagar y sorpresa, ¡¡¡8 €!!!!, regalado vamos. Si vas los fines de semana el menú es de 12 €, pero vamos, viendo esto, seguro que el menú merece la pena.