sábado, 3 de agosto de 2013

Bar Praia d´Abra

BAR PRAIA D´ABRA
Praia de Patos (Concello de Nigrán)

Hoy nos vamos a uno de los bares más clásicos del Concello de Nigrán, destino de muchos vigueses en el verano por su cantidad y calidad de playas. De entre todas ellas, la playa de Patos es muy famosa porque es una de las playas gallegas surferas de toda la vida, junto con Pantín.



Para llegar hasta ella, debes coger la carretera que lleva desde Vigo a Baiona, y no tiene pérdida. El bar Praia d´Abra, es fácil de localizar, porque se encuentra justo en frente de un gran aparcamiento sin asfaltar, situado en el margen izquierdo de la playa (la más rocosa y menos concurrida).

Se trata de un bar de los de toda la vida, pequeño, pero que ha sabido adaptarse a las avalanchas de clientes sin bajar un ápice la calidad de su producto. La parte de abajo tiene la barra del bar y unas cuantas mesas típicas de tasca. Pero cuando hace buen tiempo, dispone en la parte de arriba de una terraza, desde la que uno puede comer más fresco y con unas vistas a la playa de Patos y a las islas Cíes, insuperables.


De entrada pedimos una ración de pimientos de Padrón, los auténticos, no esas imitaciones que se gastan la mayoría de los bares fuera de Galicia. Como siempre, excelentes de sabor, y siempre alguno que pica escondido.


Detrás, una ración de calamares a la romana. El calamar no era muy grande de tamaño. Es más, a simple vista perfectamente podría haberse confundido con un chipirón. Sabor increible, muy tierno y con un rebozado muy fino. Excelente, muy recomendado.


A continuación una de pulpo y una de ensaladilla rusa. El pulpo era de tamaño pequeño, con unos raxos de menor diametro de los que uno está acostumbrado habitualmente. Sin embargo, de sabor iba sobradísimo, muy bueno y jugoso, nada de recalentado al microondas. 

La ensaladilla rusa era una ración grande, con mayonesa y aceite/vinagre para aliñar a gusto del consumidor. Patatas, zanahoria, guisantes, pimientos, atún y aceitunas, todo natural, nada de preparados precongelados. Para días de calor, buena decisión.

Por todo esto, mas una de croquetas que pedimos de entrante, 2 cervezas, 4 claras de limón, un litro y medio de agua, un vermú, un aquarius y cuatro cafés, 53 euros. Regalado.

En resumen, típico chiringuito de playa, donde puedes degustar producto de calidad a precios muy buenos, con la comodidad de poder comer cómodo en terraza y con el atuendo de playa. Buen servicio.




Bar O Loureiro

BAR O LOUREIRO
San Andrés de Teixido (Concello de Cedeira)

Hoy nos adentramos en la zona conocida como Cabo Ortegal, donde uno puede encontrarse con los mayores acantilados de la Europa continental y lo que fue venerado por los pueblos celtas como "la puerta del más allá".



San Andrés de Teixido es un santuario que se encuentra a medio camino de las villas marineras de Cedeira y Cariño. Para acceder hasta allí, lo más fácil es acceder desde Cedeira, en donde encontrarás numerosas indicaciones que te llevarán sin pérdida a este mágico rincón.

Una vez allí, te vas a encontrar con un pequeño pueblo que rodea al santuario y poco más. Eso si, unos 50 m frente a la puerta lateral de la iglesia, vas a encontrar un pequeño bar, que pasa completamente desapercibido. Se trata del Bar Loureiro, nuestro destino de hoy.

El bar no tiene nada del otro mundo, es el típico de pueblo, pequeño, con una gran barra y  cuatro mesas alineadas enfrente suya. No dispone de una carta, sino que estás a expensas de lo que te ofrezcan en la cocina. 


Lo primero que pedimos fueron unos pimientos de Padrón, todo un clásico en Galicia, y máxime en esta época. Muy buenos. Ración abundante, fritura en su punto  sin quemarlos, y con la sal gruesa y en su justa medida. 

 

Detrás pedimos una ensalada mixta, media ración de jurelos, una de albóndigas y una de raxo. La media de jurelos eran 4 unidades, de buen tamaño y muy probablemente del día. La ensalada, nada del otro mundo: tomate, lechuga, cebolla y aceitunas. Las albóndigas eran muy grandes, seis unidades con las que comían casi dos personas. Y el raxo, muy buena ración, muy abundante y bien adobado. 

Con dos cocacolas, dos botellas de litro y medio de agua, y cuatro cafés pagamos 36 euros. Regalado.

En resumen. Es un sitio donde, aprovechando la visita a la zona, lo cual recomiendo encarecidamente, puedes comer casero y productos de la zona, por un precio de risa. 



viernes, 2 de agosto de 2013

Restaurante El Ermitaño

RESTAURANTE EL ERMITAÑO



Benavente (Ayuntamiento de Benavente)

Hoy nos vamos hasta la provincia de Zamora, donde podemos encontrar uno de los primeras espadas de la cocina castellana. Su cocinero Pedro Mario goza de fama entre los entendidos de la materia y había que hacerle una vista para incluírla en nuestra guía. 

Para llegar hasta ella tienes que acceder desde la A-6, por la salida 259, y nada mas llegar a la primera rotonda, coger la primera salida y desde allí no tiene pérdida.




El sitio es grande, con un aparcamiento amplio y varios edificios, lo que ya da una idea de lo que nos vamos a encontrar. Lo que mas llama la atención es una pequeña ermita que hay a la entrada, de la que se deriva el nombre del negocio.

Al entrar uno se encuentra con un pequeño bar, un poco oscuro y de decoración muy castiza, desde el que se accede a la primera planta, donde tienen el comedor. Éste, se encuentra dividido en diversas salas, donde el comer se convierte en una celebración de lo más íntimo, lejos de ruidos y molestias que pueden causar otras mesas con niños.

Las salas son amplias, con buenas mesas, sillas cómodas, manteles y servilletas de tela, y mil y un detalles en la mesa. Muy sobrio y minucioso



De entrante la casa nos obsequió con un salmorejo de tomate con huevas de caviar. Mira que yo no soy de salmorejo, pero bueno, he de reconocer que estaba bueno. El contraste del caviar con el tomate y un buen aceite de oliva, es un manjar al que uno no puede decirle que no.



Detrás, pedimos de entrantes dos raciones de jamón ibérico de Guiluelo y dos de canutillos de cecina rellenos de hígado de pato semicocido con dulce de membrillo. El jamón ibérico estaba impresionante, buena ración, con un corte muy fino y acompañado de un pan tostado.



La ración de rollitos de cecina era abundante, con muy buena presentación y muy sabrosos. Lo cierto es que la combinación del salado de la cecina y el paté, junto con el punto dulce del membrillo, casa muy bien. Siempre la había comido con queso de cabra o sola con aceite, pero esta receta nueva, me convenció.



Detrás, cada uno pidió un plato. Uno de ellos fue el lomo de potro asado en sal de cecina, algo que recomendó encarecidamente el encargado de nuestra sala. Y vaya si acertó, aquello era manteca. La ración era de tamaño normal, con unos buenos lomos al punto, sin sangrar, con unas cebollinas glaseadas y una reducción de cerveza. Lo único malo es que quizás se echaba en falta una guarnición con unas patatas o unos pimientos. Muy bueno.



Otros pidieron un solomillo a la plancha al punto de sal. La ración era de tamaño normal, con un par de medallones, jugosos, sabrosos y muy tiernos. Todo ello acompañado de una guarnición de verduras. 



Para otros, la elección fue el lechazo. Al parecer tiene mucha tradición y fama en este local, así que tocaba probarlo. Yo no lo comí, pero los compañeros que si lo hicieron quedaron muy satisfechos, destacando su sabor, perfectamente equiparable al de locales tan afamados como los de Arévalo o Segovia.


Detrás, vinieron los postres. Uno de ellos era Mousse de cerezas picota,sorbete de cerezas picota, sopa de doble nata, bizcocho de cacao al vapor, virutas de chocolate negro y crispys de cereza.


Otro, Bizcocho de chocolate, cremoso de chocolate, panacota de almendra tierna, helado de almendra tierna, salsa de toffe y crujiente de galleta de cacao. Para mi, el mejor


Y finalmente  Yogur de oveja, con mousse de chocolate blanco  ensalada de melocotón al cardamomo, con gelatina líquida de limonada al tomillo y vainilla.

Al final, con cafés y demás, salimos a casi 40 euros por cabeza. Un precio ajustado a la calidad y al servicio que nos ofrecieron. No es un sitio para ir todos los días pero, si en alguna ocasión, uno quiere darse el gusto o un homenaje, merece la pena. Si no aprecias las mezclas de sabores y texturas, o quieres comer en cantidades industriales, no es tu sitio. 

lunes, 15 de julio de 2013

El Chiringuito de Antonio

EL CHIRINGUITO DE ANTONIO


Isla Canela (Ayuntamiento de Ayamonte)


Aprovechando nuestras vacaciones por la costa onubense, decidimos ir a probar uno de los establecimientos más emblemáticos: el chiringuito playero de toda la vida. Por toda la costa andaluza se estilan mucho estos chiringuitos, donde son famosos sus espetos, frituras, arroces... etc

En la zona de Isla Canela te puedes encontrar con varias opciones, sin embargo nosotros, desde el principio, lo tuvimos claro: íbamos a ir al decano de todos los chiringuitos de la zona. El Chiringuito de Antonio lleva funcionando desde 1970, allá cuando Isla Canela no era mas que un pequeño poblado marinero, nada que ver con el complejo turístico que es ahora.


De entrada nos pedimos unas cañas en jarra. Nos trajeron unas pintas rebosantes de cerveza, bien tirada y helada, lo cual se agradece en estos lares donde los 30º se sobrepasan con facilidad. Si además, mientras pides te ponen unas aceitunas partidas, miel sobre hojuelas.




Como entrante pedimos media ración de tortillas de camarón (5 €), plato que dominan con una maestría inusual en la costa malacitana, gaditana y onubense. La media ración era considerable, máxime si se tiene en cuenta que eran dos tortillas para cada uno. De sabor excelente, bien frita la masa, muy crujiente y nada aceitosas. Muy recomendable.




Detrás pedimos una de las especialidades de la casa, el arroz marinero (12 €/ración). La gente pedía uno caldoso, pero nosotros nos tiramos a este sin dudarlo lo más mínimo. La ración era enorme, hasta el punto que nos dio para tres platos bien llenos para cada uno. El arroz estaba en su punto, con una textura tirando a meloso, y cargado de almejas y calamares. Muy sabroso, sin duda uno de los más ricos que he comido en mi vida. Muy recomendable.




De postre, no podíamos más, pero al ver tantos platos caseros y los buenos comentarios de las mesas de al lado, nos vimos obligados a probarlos. Lo primero, la tarta de nata. Si te gusta la nata es un manjar, muy bueno, con ese toque de sabor de la nata de toda la vida. La presentación en un vaso no era muy llamativa, pero el sabor insuperable



La tarta de queso es un clásico de todo el pais por lo que se ve, ya que es un postre que no era típico del sur. No obstante, la probamos y muy buena, con un sabor marcado pero sin llegar a ser empalagoso a la tercera cucharada.

Al final, pagamos por todo 42 €, vamos, regalado. 

En resumen, el Chiringuito de Antonio es un lugar de los de siempre, con una cocina casera, con productos de la zona y a un precio más que recomendable. Tiene 5 establecimientos por Ayamonte e Isla Canela, pero nosotros preferimos ir al original por su encanto. Bueno y barato.

viernes, 5 de julio de 2013

Restaurante El Caballo Rojo

RESTAURANTE EL CABALLO ROJO

Córdoba (Ayuntamiento de Córdoba)

Hoy nos vamos de ruta por el sur de España, así que vamos a empezar a realizar varias críticas gastronómicas sobre restaurantes de esta parte de la península. En este caso, vamos a ir hasta una de las ciudades más bonitas y con más encanto que uno se pueda encontrar: Córdoba. Si no la conoces, sin duda es una visita obligada en tu próximo viaje, realmente merece la pena.

Para comer hemos escogido un restaurante que es todo un clásico de la cocina cordobesa: el caballo rojo. Para encontrarlo, hacen falta pocas explicaciones porque se encuentra justo enfrente de la Mezquita, en el lado por donde se encuentra la torre del campanario.


La entrada simula la de un patio cordobés, estrecha, con azulejo rojo en el suelo, y paredes blancas repletas de flores y enredaderas. Una vez dentro, dispone de una barra de bar y varios comedores. A nosotros nos alojaron en los de arriba.


Lo primero que se agradece, es el aire acondicionado, máxime si vienes de estar a más de 30º fuera. Luego, el sitio, es un comedor grande pero que se encuentra distribuido en diversas estancias, en lo que en su día debió de ser una casona andaluza. Las mesas para 4 son  amplias, buenas sillas con respaldo acolchado, y servilletas y mantel de tela.

La carta, todo hay que decirlo, es de las más originales que vi porque fusiona la comida española con la herencia judia y musulmana de la antigua Córdoba. Tiene muchos platos originales y que nunca habíamos visto, así que nos decidimos aventurar a probarlos.


De entrante, pedimos un plato de jamón ibérico. Normalmente uno piensa que las mejores piezas corresponden a las marcas "cinco jotas" o "joselito", pero damos fé de que en Córdoba también se hace un jamón excelente que no tiene nada que envidiar a los onubenses de Jabugo. 


Detrás, pedimos unas sepias a la plancha con una salsa que era como una vinagreta de manzana, que hacía una mezcla excelente con el sabor del adobo y la sepia. Muy rico.


A continuación pedimos una ensalada sefardí, que constaba de varias verduras (zanahorias, setas, ajetes, pimientos) junto con atún, todo ello preparado como una espacie de carpaccio pero en vinagre. Luego tenía espolvoreadas por encima varias especias, que le daban un toque diferente. Era un plato que, con el calor, entraba solo y refrescaba el cuerpo. Si te gustan las vinagretas y no te saturas fácil con ellas, seguro que te gusta.


Detrás, probamos uno de los platos que mas nos llamó la atención: el rape mozárabe. Ya sé que Córdoba no es tierra de pescados pero, sin duda, fue todo un descubrimiento. Es una combinación de sabores excelente, el salado del pescado con el dulce de las pasas y los piñones. Muy recomendado. No tiene nada que ver con el sabor del rape que tenemos en el norte con salsas más fuertes


De postre, el camarero, muy atento en todo momento, pese a lo que se comenta en muchos foros gastronómicos, nos preparó un plato con un surtido de tartas: mazapán, chocolate y manzana, que estaban moy ricas, especialmente las dos primeras.

Al final salimos casi a 36 € por cabeza, botella de vino incluida. Eso si, la carta de vinos, es un poco justa y algo cara.

En resumen, El caballo rojo es un restaurante de los mejores de Córdoba, con una cocina diferente y con matices árabes y judíos, pero de calidad. No es para ir todos los días pero ,si un día quieres darte un homenaje, no en cantidad, sino en sabores y calidad, es una muy buena opción. Pagas, pero te quedas satisfecho. Entre 35-40 € por cabeza

miércoles, 3 de julio de 2013

Restaurante La Manduca

RESTAURANTE LA MANDUCA


Soto de Las Regueras (Concejo de las Regueras)

Hoy nos vamos hasta el Concejo de Las Regueras, situado a medio camino entre Grao y Avilés. Para llegar hasta él, si vienes de Grao debes cruzar el puente de Peñaflor y coger la carretera AS-234, que te llevará hasta Soto de Las Regueras, nuestro destino. Si vienes desde Gijón, coge la AS-2, y en cuanto salga el ramal de la AS-240. cógelo, y no la abandones hasta coger la AS-234, que te llevará hasta nuestro destino. Una vez en Soto, debes buscar en la parte alta del pueblo un cartelón de La Manduca que se ve claramente, que te indicará hasta donde debes subir.

La Manduca ha sido galardonado en el año 2012 como mejor cachopo del mundo, así que, si eres fanático de ellos, ya lo sabes, visita obligatoria. No en vano, es uno de los templos del cachopo.

El local es grande, nuevo, bien iluminado, con mesas amplias, sillas muy cómodas y manteles de tela. El servicio es muy atento, muy próximo al cliente y siempre te van a aconsejar bien en todo lo que pidas. Nos lo habían dicho varias personas y lo hemos comprobado personalmente.

Íbamos avisados de que el tamaño de los cachopos era descomunal, así que decidimos pedir un entrante para cada tres personas para ir haciendo boca antes de que nos trajesen los afamados cachopos. En este caso, nos decidimos por media ración de entremeses calientes por expresa recomendación del camarero, que nos dijo que una iba a ser muy grande.


Y tal y como nos aconsejaron, la media ración de entremeses calientes, era enorme. Croquetas, calamares romana, gambas gabardina y fritos de merluza para un regimiento, menos mal que era media para cada tres. Muy buena presentación y la fritura muy buena, aun siendo algo que no es nada del otro mundo porque se hace en todas partes. Y lo más importante, servida con todo caliente y nada aceitosa. Aperitivo recomendado para compartir y abrir boca entre varios.



Detrás llegaron los cachopos. Enormes. Casi no entran en una bandeja porque, es evidente que en el plato no entra. Son dos filetes de poco grosor, tiernos, sin un nervio, con un relleno en su punto y un rebozado excelente. Nada grasiento, sabroso, y acompañado de una pequeña ensalada y unas patatas, lo cual se agradece, especialmente en los momentos finales cuando parece que nuca se termina el cachopo. Muy recomendado, uno de los mejores cachopos de Asturias y, sin duda, uno de los más ricos que comimos en nuestra vida.

De postre, nos recomendaron la copa de la casa. Sinceramente, no había sitio para mas, pero visto lo visto, y teniendo en cuenta que cada recomendación del camarero era un acierto rotundo, nos tiramos de cabeza a la copa de la casa.

Y vaya si era un acierto. Es una copona donde te ponen, flan, varias bolas de helado, melocotón en almibar, varios cachos de tarta...y nata montada. Im-presionante, aquello estaba muy bueno. Y encima, por tan solo 4 €, que aprendan en otros sitios donde ya por un flan con nata industrial, ya te los cobran.

Al final, la media ración de entremeses calientes 6,50 €, los cachopos 14,90 € y la copa de la casa 4 €. Pagamos 23 € por cabeza pero muy a gusto, por todo: servicio, calidad y cantidad.  Y si no quieres gastarte tanto, siempre te dan la opción de pedir medio cachopo. Sitio muy recomendado.

También dispone de un menú del día muy potente que consta de un primero (fabada, pote, ensalada de mariscos y prescados, paté de cabracho), un segundo (cordero, pitu calella, bacalao a la vizcaina, lenguado relleno de marisco) mas postre, pan y bebida por 14,90 €

martes, 2 de julio de 2013

Asador Siboney

ASADOR SIBONEY

Arévalo (Ayuntamiento de Arévalo)
Teléfono 920301523


Esta vez la guía mikikín amplía un poco más sus fronteras y, pensando en los desplazamientos que nos ofrece el verano, vamos a ir probando nuevos sitios que quedan de paso a nuestros destinos. 

En esta ocasión nos vamos hasta la histórica villa de Arévalo, capital de la comarca de La Morera, y famosa porque allí pasaron su juventud ilustres personajes como la reina Isabel la Católica o San Ignacio de Loyola.



Para llegar a Arévalo no tienes más que coger el desvío de la A-6, que se encuentra perfectamente señalizado. Para aparcar tienes la plaza real, con bastantes plazas, y sino callejeando un poco o saliéndote hacia la zona nueva, siempre se encuentra alguna plaza libre.

La villa tiene fama por su cochinillo asado, incluso poniendo en entredicho la supuesta hegemonía segoviana en su elaboración, así que había que parar y comprobarlo. Normalmente, solíamos parar mucho en un restaurante de los de toda la vida, que no recuerdo bien su nombre, pero ya es historia porque ha cerrado.

Así que nos decidimos por el Asador Siboney. En teoría es una de las primeras espadas del cochinillo porque ha sido considerado por la revista Viajeros de Castilla y León como uno de los mejores asadores de la provincia, y ha sido premiado con el plato de oro en el Premio Nacional Gastronomía 2010.



Desde afuera, antes de entrar ya te llama la atención el sitio y también se ve que es de los sitios donde vas a pagar aunque, si al final uno queda a gusto con la comida y el trato, es lo de menos. Nada más entrar en el comedor llama poderosamente la atención su decoración, muy cargada y minimalista, donde tan pronto puedes ver columnas neoclásicas como estatuas o budas, además de numerosas lámparas. Casi pareces entrar en un museo, no en vano, según nos comentaron, su dueño es un aficionado a las antigüedades. 


El servicio está pendiente en todo momento del cliente, cosa de agradecer, y encima es cercano, lo cual te inspira confianza a la hora de dejarte aconsejar. De entrante nos pedimos la típica sopa castellana, que aún siendo de pan, huevo, jamón y ajo, es una delicia. Por desgracia no tengo la foto porque la borré por error, pero vamos, si realmente os gusta la sopa de ajo yo os la recomiendo encarecidamente.

Detrás vino el plato por el que realmente vinimos: para unos el lechazo y para otros el cochinillo, que no tostón, no confundir. 


El lechazo era una buena ración, tierno, muy jugoso en su interior y crujiente en su parte externa. Si eres fanático del cerdo seguro que te va a gustar. Yo, personalmente, le eché en falta un poco de ensalada o patatas fritas para acompañar pero, lo que es el lechazo en si, es inmejorable.


El cochinillo presentaba la misma textura que el lechazo: tierno, crujiente por fuera y muy esponjoso y sabroso por dentro. Salvo que no hay una guarnición, lo demás es inmejorable en cuanto a sabor se refiere. 

Al final, tomamos de postre un arroz con leche correcto, sin mas (también hay que decir que en nuestra zona es insuperable), y leche frita, que estaba bastante buena. A la hora de pagar, todo ello, junto con vino de la casa nos salió por 89 €.

En resumen, se trata de un lugar muy agradable, cómodo y con muy buena cocina y trato al cliente, en donde vas a pagar sobre 35-40 € por persona. Si no eres fanático del  lechazo o del cochinillo, probablemente no te deje contento. Ahora bien, si te gustan ambos platos, ni lo dudes. Probablemente es el mejor sitio que puedes encontrar.